Conócenos

AMICO, Amistad Misionera en Cristo Obrero

Somos una congregación de Amigas en el Señor que deseamos vivir centradas en Jesús, su mensaje y su misión: "El Espíritu del Señor está sobre mí; me ha enviado a llevar la Buena Nueva a los pobres" (Lc. 4,18).

Nuestros orígenes

Fundada el 8 de septiembre de 1971 en España, por el padre Pedro Martínez Cano, s.j., junto a las hermanas María Fe Camacho, Esperanza Garau y Mery Martín, AMICO nació como respuesta a los signos de los tiempos.

Sentimos el llamado a vivir una vida consagrada de forma radicalmente evangélica, siguiendo a Cristo en su estilo de vida virginal, pobre y obediente, y entregándonos de forma exclusiva a la misión apostólica del Señor.

8 de septiembre de 1971

Fundación de AMICO en España por el P. Pedro Martínez Cano, s.j., junto a las hermanas María Fe Camacho, Esperanza Garau y Mery Martín.

Desde entonces

Presencia y misión en Puerto Rico, Santo Domingo, Nicaragua, Colombia y Guatemala, al servicio de los más pobres.

8 de septiembre de 2021

50 aniversario del nacimiento de la Congregación.

Nuestro ideal

El ideal de quienes se pierden en Cristo para ganarlos a todos

8 de septiembre de 2021

50 aniversario de AMICO

Con gran alegría y esperanza celebramos los 50 años de AMICO. Nuestra Superiora General, hermana Dinah Sánchez, nos animó con estas palabras:

"Seguimos a Jesús a todo riesgo", decía el Padre Fundador. Ese es el lema que nos dirige este año. En AMICO queremos, deseamos y nos esforzamos en seguir así a Cristo, "a todo riesgo", en cada acto de nuestra vida. Hna. Dinah Sánchez, Superiora General
En la carta que nos escribe nuestro Padre en el tercer año de la fundación de AMICO (1974), da gracias por diversas razones. Casi al final de la carta (Col. IPF, págs. 18-19) dice lo que puede ser el fundamento del camino para ese seguir a Cristo a todo riesgo:

"No basta con dar gracias a Dios mirando lo presente, sino que necesitamos tomar una postura y compromiso: darlo todo por el todo y jugarlo todo a una carta, siendo personas humildes, conscientes de lo que nos pide el beneficio recibido, que no exijan sino más bien lo den todo, de caridad sin límites, posible solamente cuando se ama con el Corazón de Cristo Crucificado; personas que busquen solamente los intereses de Cristo, que, conscientes hoy de las enormes necesidades de la Iglesia, se olviden de sus propios intereses y pequeñeces ante el horizonte de urgencias que se nos presentan. Que la Santísima Virgen, nuestra Madre queridísima, en cuya festividad nacimos, y que es modelo fuerte de cuanto Cristo nos pide, nos reciba a todos bajo su manto." P. Pedro Martínez Cano, s.j. (1974)